La biografía de Howard Carter es única entre los arqueólogos. A los 17 años era un artista de gran talento, gracias a lo cual fue inicialmente contratado por el Egypt Exploration Fund para copiar las pinturas de vivos colores que adornaban las paredes de las tumbas del Egipto Medio. No mucho tiempo después, comenzó sus propias excavaciones, bajo la dirección de su maestro, Flinders Petrie.
En 1900, el dotado joven arqueólogo ascendió al cargo de Inspector Jefe del Servicio de Antigüedades de Egipto. Sin embargo, pocos años después su brillante carrera en el Servicio llegaría a un abrupto final, por un altercado con unos turistas indisciplinados. En 1909, Howard Carter comenzó su colaboración con Lord Carnarvon. Con el paso del tiempo, Carter logró convencer a Carnarvon para dar comienzo a un proyecto muy especial:
La búsqueda de la tumba del olvidado faraón Tutankhamón, en el Valle de los Reyes
Lord Carnarvon financió el proyecto durante cinco años, a partir de 1917, pero el esfuerzo resultó infructuoso. En noviembre de 1922, durante la última temporada de excavaciones, Carter acabó teniendo suerte, y presentó su sensacional descubrimiento ante un mundo atónito. Esto desató un frenético interés en la prensa, como nunca hubo otro igual, y un verdadero furor por Tutankhamón, que dejó su huella en la era de los Locos Años Veinte.